Nuestros orígenes

A finales de 1880 un grupo de trabajadores del Ferrocarril Central Argentino se reunía con frecuencia tras la jornada laboral, a practicar un rudimentario fútbol en los terrenos baldíos ubicados cerca del nacimiento de la actual Avenida Alberdi, en la zona norte de Rosario.

En la víspera de la Navidad de 1889, cerca de setenta personas se congregaron en un desaparecido bar de la Avenida Alberdi 23 bis con la intención de crear un club de fútbol. Fue entonces cuando un inglés llamado Thomas Mutton, propuso formalmente la creación de aquel proyecto, sugiriendo para el mismo el nombre de Central Argentine Railway Athletic Club.

Los asistentes dieron su aprobación, y eligieron como presidente de la institución al más vehemente de los oradores: el escocés Colin Bain Calder. Era el nacimiento del primer antecedente de lo que luego, en 1903, sería Rosario Central. La particularidad del nuevo club era que sólo podían ser socios los empleados del Ferrocarril.

No fue fácil al principio conseguir rivales para el nuevo equipo. Mulhall, integrante de la Comisión Directiva, buscaba cada mañana en los muelles del Puerto de Rosario algún barco cuya tripulación estuviese dispuesta a competir amistosamente con la escuadra rosarina. Finalmente, en 1890 un grupo de marineros británicos aceptó la invitación, y en las inmediaciones de la que hoy es la bajada Sargento Cabral, se jugó el primer encuentro del que se tiene registro, el cual finalizó empatado 1 a 1. El equipo alistó a M. Barton; Postell y Camp; J. Muskett, J. Barton y King; McLean, T. Muskett, Green, McIntock y Hooper.

Cambio de nombre

La fusión entre las líneas ferroviarias Buenos Aires y Central Argentino marcó en 1903 un hito en la historia del club, ya que Rosario recibió una notable afluencia de operarios criollos. Estos, se sumaron de inmediato a la práctica del fútbol y la cantidad de socios subió de 70 a 130.

En una Asamblea extraordinaria llevada a cabo ese año, Miguel Green -que era uno de los delanteros del equipo- propuso que se le permitiera el ingreso como socio del club a todas aquellas personas que quisieran serlo, perteneciesen o no a la empresa ferroviaria. Esto, no estaba contemplado en el estatuto, lo cual generó discusiones y debates entre los participantes. Además, sugirió también castellanizar el nombre de la entidad. Finalmente, ambas mociones fueron aprobadas y los estatutos se modificaron. Así, se permitió el ingreso a la institución de todo ciudadano que -previo pago de una cuota societaria mensual- quisiera. La idea de Green comenzó a dar sus frutos, ya que al poco tiempo de aprobarse el cambio, el club comenzó a recibir como socios a una importante masa de obreros y trabajadores, en general, provenientes de distintas zonas populares de la ciudad. Además, la institución rosarina cambió de nombre al definitivo y actual en español: Club Atlético Rosario Central.

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